Bienvenida Sánchez Alba. Cooperación Internacional, Intercultural Y Educación Para La Paz Desde Un Nuevo Pragamatismo Sistémico A Partir Del Programa Un Mundo Teñido De Paz

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR
Madrid, 2013
©Bienvenida Sánchez Alba, 2012

“Cooperación internacional, intercultural y Educación para la Paz desde un nuevo paradigma sistémico a partir del programa: Un mundo teñido de paz”.

Introducción

Justificación y motivación
El profundo proceso de cambio socioeconómico y cultural que vivimos en la actualidad, fruto del paso de una sociedad industrial a otra de la información en redes virtuales, donde lo lejano se hace presente de inmediato, genera una cultura de la conectividad universal, de la accesibilidad al conocimiento y la operatividad y empoderamiento de los movimientos sociales (Primavera árabe, movimientos en torno al 15-M, revueltas estudiantiles en Latinoamérica). Pero también y en la misma medida, se nos muestra la cultura de lo fugaz perecedero, el predominio de lo visual y lo superficial. Ambas dimensiones deben ser tenidas en cuenta, conscientes de las fortalezas y debilidades que implica estas nuevas formas de aprender, de trabajar, de habitar, de comunicar y de relacionarse. La diferencia con respecto a otras épocas históricas reside en la mayor repercusión de las transformaciones y la aceleración con la que éstas tienen lugar.

Si miramos y escuchamos los programas informativos, si leemos los diarios, con sus extensiones en las redes sociales, las secciones de nacional e internacional además de encontrarnos con información económica que orbita alrededor del miedo a causa, o so pretexto de la crisis, encontraremos también un buen número de páginas donde conviniendo con el soneto de Quevedo podríamos decir: “no hallé cosa en que poner los ojos / que no fuese recuerdo de la muerte”, en relación a la información de guerras, conflictos armados y cruentos enfrentamientos sociales, que acontecen en muchos lugares del planeta y que continúan en este preciso momento. Con la sola constatación de esta realidad la Educación para la paz está sobradamente justificada y cualquier estudio que aspire a mejorar su didáctica, como es el caso del presente, a fin de 16 alcanzar sociedades culturalmente pacificas lo está también sobradamente.

La educación debe capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del mantenimiento de la paz. (Naciones Unidas. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Artículo 13, 1976.
http://www2.ohchr.org/spanish/law/cescr.htm)

Pero volvamos a los contenidos de las noticias que acaparan los mayores espacios informativos en las secciones de noticas internacionales y nacionales en 2012: información económica que a modo de parte médico varias veces al día dan las constantes apocalípticas de enfermas o moribundas economías europeas. Siempre ha existido una correlación entre miedo, economía y hostilidades sociales y en el peor de los casos con las guerras. Por ello aprender a bregar las emociones, en general, y en particular con la del miedo es algo necesario, es decir, es necesario educar emocionalmente.

A lo largo de la historia los problemas económicos de abastecimiento y el miedo a las hambrunas, cuando una población crecía más de su capacidad recursiva la llevaban a conquistar por la fuerza los recursos de los otros. Otras veces la codicia de poder y las ansias imperiales han llevado a las oligarquías a ansiar las riquezas de otros pueblos, aquí el miedo había que argumentarlo. De modo que se convertía al pueblo codiciado en peligroso enemigo de hábitos y costumbres infra morales que les transformaban en seres inhumanos. Así sin ninguna mala conciencia podían ser usurpados y convertidos o exterminados. Cientos son las crónicas de la barbarie alimentadas por el miedo y la buena conciencia moral que atañe al sistema de creencias culturales de cada sociedad, pero también de cada individuo.

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